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domingo, 24 de septiembre de 2023
Posibles mecanismos de la acción antiviral del ozono en los fluidos corporales:
Una vía importante para la administración del ozono es la “ruta interna”, es decir, una interfaz directa de mezclas de ozono/oxígeno con fluidos corporales que, en la práctica contemporánea, involucra principalmente sangre. La sangre ozonizada se utiliza para una serie de condiciones patológicas, principalmente infecciones virales crónicas (por ejemplo, hepatitis B y C, herpes), pero también para una serie de situaciones clínicas no infecciosas. En vista de las acciones antivirales demostradas del ozono in vitro, ¿cuáles son sus posibles modos de acción antiviral in vivo, dado el hecho de que las concentraciones de ozono in vivo requieren ajustes a la baja para salvaguardar la integridad de los constituyentes de la sangre?
La ozonoterapia es la administración de ozono en el organismo con fines terapéuticos ya sea como tratamiento único o como terapia complementaria en diversas patologías. Visita https://www.ozono-terapia.com/ la mejor clínica en Ozono medicinal.
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La Unidad de Ozonoterapia de la Clínica Quirón de Barcelona la cual fue inaugurada en Noviembre del año 1987 siendo la primera Unidad de Ozonoterapia que se creó en España.
1. La desnaturalización de viriones mediante contacto directo con el ozono. El ozono, a través de este mecanismo, altera los lípidos y lipoproteínas de la envoltura viral. Los enlaces lipídicos se reconfiguran, fragmentando la envoltura viral. En las dosis administradas en la ozonoterapia hematógena, la investigación deberá evaluar la contribución relativa de este mecanismo directo.
2. El ozono puede alterar directamente las estructuras que sobresalen de la envoltura viral y que permiten la unión a las células huésped. Los peplómeros, las protuberancias de glicoproteínas virales que se unen a los receptores de la célula huésped, son probablemente sitios de acción del ozono. La alteración del peplomero impide el acoplamiento a las membranas de la célula huésped, frustrando la penetración viral.
3 . La introducción de ozono en la sangre induce la formación de peróxidos de proteínas y lípidos séricos circulantes. Si bien no se ha demostrado que estos peróxidos sean tóxicos para el huésped en cantidades generadas por la ozonoterapia, poseen propiedades oxidantes propias que persisten en el torrente sanguíneo desde segundos hasta varias horas. Los peróxidos creados por la administración de ozono pueden servir para reducir aún más la carga viral mediante los mecanismos anteriores y mediante la participación de factores inmunológicos.
4. Se han informado efectos inmunológicos del ozono. Se han estudiado los sistemas celulares y humorales. Las citocinas (p. ej., interferones, interleucinas, factores estimulantes de colonias, factores de necrosis tumoral) son moléculas de señalización intercelular fabricadas por varios tipos de células que regulan las funciones de otras células. Liberados principalmente por los leucocitos, son importantes para movilizar la respuesta inmune. Se ha descubierto que el ozono, a través de mecanismos desconocidos, induce la liberación de citocinas (Bocci 2005). También se ha informado sobre la activación celular (p. ej., células asesinas naturales (NK)) (Larini 2001). Se ha informado que el ozono es un inmunoestimulante en dosis bajas e inmunoinhibidor en niveles más altos (Werkmeister 1985, Varro 1974, Zabel 1960, Bocci 2000).
5. La modificación de la arquitectura de los viriones por parte del ozono puede dejar algunos viriones estructuralmente intactos pero lo suficientemente disfuncionales como para no ser patógenos. Esta atenuación de la funcionalidad viral, a través de alteraciones de la envoltura viral y posiblemente del propio genoma viral, puede suavizar o anular la virulencia. La creación de virus circulantes disfuncionales por el ozono podría ofrecer posibilidades terapéuticas únicas. En vista del hecho de que existen tantas variantes virales mutacionales en cualquier individuo afectado (p. ej., hepatitis C, VIH), la creación de un espectro antigénico de viriones mutilados o fragmentados podría funcionar como una autovacuna específica del huésped.
6. Una interesante dirección de investigación sugiere que las propiedades virucidas – y bactericidas – de los anticuerpos se basan en su capacidad para catalizar formas altamente activas de oxígeno, incluido el ozono (Marx 2002; Wentworth 2002). En este modelo, los neutrófilos activados son capaces de generar oxígeno singlete, un oxidante muy potente. El oxígeno singlete combinado con oxígeno forma ozono y con agua produce el radical hidroxilo (OH) y peróxido de hidrógeno. El ozono y el peróxido de hidrógeno se combinan para formar peroxona, otro destructor de patógenos muy activo. Las especies reactivas al oxígeno creadas endógenamente, incluido el ozono, se convierten así en agentes inmunológicos fundamentales para la inactivación de patógenos. ¿Podría el ozono administrado de forma exógena aumentar las funciones antimicrobianas de los leucocitos?
7. Los desafíos oxidativos periódicos, como los que se practican en la hemoterapia con ozono, pueden sacudir la red de sistemas inmunológicos y los sistemas antioxidantes para regular positivamente su reactividad general. Sin embargo, para que se produzca cualquier respuesta del sistema inmunitario, debe existir la presencia de un mínimo de funcionalidad inmunitaria. En las infecciones por VIH y hepatitis C en etapa terminal, por ejemplo, donde el sistema inmunológico está casi moribundo, la reactividad inmune puede haberse agotado. En estas situaciones, cualquier intento de estimulación inmune, incluida la administración de ozono, puede ser prácticamente inútil, un hecho que hace que el uso de intervenciones tempranas con ozono sea clínicamente profético.
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